Galiciapress analiza el mercado de las mascarillas contra el coronavirus con Miguel Gómez, socio de Galmask

Las mejores mascarillas certificadas que podemos comprar son las FFP3. Estos EPI (Equipo de Protección Individual) deben filtrar más del 99% de las partículas, tanto de entrada como de salida, entre otros requisitos. Las mascarillas FFP2, que filtran el 94%, eran muy difíciles de encontrar al inicio de la pandemia en España. Incluso los hospitales sufrieron desabastecimiento.

Afortunadamente, la situación ha mejorado y ahora es común encontrarse a gente por la calle con mascarillas FFP2, o su equivalente chino, KN95. Lo que ya es más raro es ver las mascarillas mejores.

Según Miguel Gómez en España solo hay tres empresas que fabrican FFP3, ellos y otras dos compañías que ya lo hacían antes de la pandemia.

Gómez es uno de los promotores de Galmask, la iniciativa gallega que desde noviembre produce en Vigo y comercializa a todo el mundo 1,5 millones de FFP3 cada mes.

Cuando la iniciativa dio sus primeros pasos en público, se presentó como fábrica de FFP2. Sin embargo, el producto resultante es de tal calidad que lograron la certificación superior.

“Miramos mucho los materiales para conseguir mucha calidad en el producto y al final el organismo certificador ya no avisó, cuando enviamos el modelo, que si queríamos podíamos poner FFP3 porque dio más de un 99% de protección”, explica orgulloso el empresario a Galiciapress.

¿EPIs PARA NIÑOS?

Gómez también nos explica porqué es tan complicado conseguir mascarillas certificadas como FFP2 para niños.

“Cuando en el modelo de mascarilla certificada alteras algo sobre la certificada, tienes que conseguir una certificación nueva”, detalla. Basta cambiar de color y por su puesto de talla para tener que someterse al riguroso examen de alguno de los laboratorios acreditados por la Unión Europa.

Además, en sensu stricto, no puede haber mascarillas homologadas FFP2 y FFP3 presentadas como de tamaños infantiles. Hay que recordar que estamos hablando de equipos pensados para protección de personal sanitario y sociosanitario, no para menores.

“Las FFP2 infantiles no pueden ser porque se rigen por legislación laboral y no hay tamaños infantiles, no pueden llamarse así”, resume el industrial.

“En España puede ser el 99% de las mascarillas infantiles que no están homologadas”,

Gómez, con una amplia experiencia como distribuidor de productos chinos, asegura que “miramos unas 300 fábricas” asiáticas y “al revisar todo” no encontraron “ni una” con modelos infantiles correctamente certificados de acuerdo a las marcas europeas. Como mucho, fábricas que ponían la certificación conseguida para sus mascarillas para adultos a mascarillas más pequeñas, sin pedir el nuevo certificado. “En España puede ser el 99% de las mascarillas infantiles que no están homologadas”, advierte.

Galmask no van a fabricar mascarillas FFP2 o FFP3 porque “nuestras máquinas de aquí no se nos adaptan”. Se refiere a la maquinaria de la empresa viguesa de fabricación automatizada I-LEVER, que es la otra pata del proyecto junto a la comercializadora santiaguesa Dismark/First Protec.

Con todo, Galsmak no renuncia a vender mascarillas homologadas de tamaño más pequeño. La alternativa en la que están trabajando es buscar un proveedor en el extranjero. Tras mucho buscar, Gómez explica que están en contacto con una fábrica china y que enviaron el modelo y ahora “a ver si nos supera las pruebas”.

“Gastamos el dinero en la homologación y en principio está crudo”, reconoce. A pesar de ser “una supermascarilla en pequeño”, el empresario tiene dudas de que un EPI de pequeño tamaño sea capaz de superar el riguroso proceso de certificación de la UE. De no lograrlo, Galsmak no lo comercializará, ni si quiera sin marcado, porque “al final sería engañar a los consumidores”.

COMPETENCIA DESLEAL 

Los desaprensivos que aprovechan la pandemia para hacer negocio vendiendo mascarillas no homologadas como si lo fueran son uno de los escollos que tiene que sortear Galmask.

Gómez reconoce que la situación mejoró mucho desde primavera, cuando estima que “el 95%” de las mascarillas se vendían con una homologación incorrecta. “Donde está habiendo ahora un desastre total es en las mascarillas de colores y en las de niños”, apunta recordando que, aunque solo cambies el color, debes someterte a un nuevo examen.

Otro de los escollos a superar por Galsmask es la actual sobreabundancia de KN95 chinas, o al menos de mascarillas marcadas así. Inicialmente, su venta no estaba regulada en España. Ante la gran escasez de las FFP2 europeas, España autorizó temporalmente la venta del estándar chino similar, el KN95.

En principio, esta autorización expirará definitivamente en diciembre. Por eso ahora el mercado está inundado de producto chino a “precios de saldo”, pues sus distribuidores necesitan dar salida urgentemente a un producto cuya validez, recordemos, caduca.

Los planes de Galmask pasan por producir y comercializar mascarillas incluso cuando acabe la pandemia en España. El empresario recuerda que no está claro que se pueda prescindir de las mascarillas una vez que la vacuna llegue a gran parte de la población, lo que no pasará en todo caso hasta finales de verano, como pronto.

APUESTA A LARGO PLAZO

Hay que recordar que, por ahora, lo que garantiza la vacuna es que el covid-19 no avanza hasta enfermar al vacunado. No está claro si las vacunas impiden la infección y, por lo tanto, impiden también que los vacunados se conviertan en transmisores asintomáticos del virus.

Gómez apunta además, que “puede haber mutaciones”, como el caso de la gripe, por lo que las mascarillas pueden seguir siendo necesarias, al menos en algunos supuestos, más allá de lograda la inmunidad de rebaño.

El emprendedor destaca que la Xunta apoyó la iniciativa con las ayudas de subvenciones pensadas específicamente para nuevos negocios que combatan el virus.

Galmask empezó a venderse en línea en noviembre. ¿Cómo va la entrada en el mercado” “La respuesta bien, pero el mercado va por fases. Ahora en diciembre el mercado es un caos, porque el que tiene K95 las quiere vender como sea”, explica el industrial.

La apuesta gallega es a largo plazo, pues en Galmask prefieren competir con calidad antes que precio y así “poder seguir compitiendo en el mercado con un producto bien hecho”.

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