La empresa prevé aumentar la producción ante la gran demanda de las FPP3 que saldrán al mercado en 10 días. La Xunta valora tener una “reserva estratégica” de EPIS en GaliciaLa primera fábrica de mascarillas homologadas de Galicia, ubicada en Vigo, está desbordada de trabajo a escasos 10 días de que el producto salga a la venta. Las FPP3 (la categoría más alta con un 99% de protección) de la marca Galmask se están produciendo en las instalaciones de la empresa I-Leverauto, en O Caramuxo, a un ritmo de cerca de 1,8 millones de unidades al mes.

La demanda es muy alta y la compañía tiene previsto poner en marcha dos líneas extra de producción para abastecer al mercado y ampliar plantilla. “Inicialmente se crearán 30 puestos de trabajo, pero hay un proyecto para más”, indicaba ayer Evencio González, director comercial de la compañía, en el transcurso de una visita a la fábrica por parte del vicepresidente económico de la Xunta, Francisco Conde, y de la delegada en Vigo, Marta Fernández-Tapias. “Es un proyecto que se sitúa a la vanguardia en Galicia y que supone un refuerzo para tener una reserva estratégica de materiales de protección  y que podamos tener una capacidad de autoabastecimiento para hacer frente a las necesidades”, señaló Conde, en referencia al Sergas y a residencias en el ámbito socio-sanitario.

El conselleiro valoró “la reacción del tejido empresarial gallego para la fabricación de equipos de protección” ante el coronavirus y que se estén desarrollando proyectos de investigación y desarrollo tecnológico “apoyando a las fundaciones sanitarias y a las universidades para que se puedan impulsar proyectos que permitan hacer frente a la pandemia”.
Galmask es pionera en Galicia al ser la primera fabricación de mascarillas con el añadido de que son al más alto nivel, con un 99% de protección. Forman parte del proyecto empresarial la firma viguesa I-Leverauto, que aporta el conocimiento en fabricación automatizada en el polígono de O Caramuxo, y Dismark Products, de Santiago de Compostela, que se encargará de la comercialización.

Los EPI están pendientes únicamente de la documentación final tras haber obtenido los certificados correspondientes y homologación de la Unión Europea. “En unos 10 días podrían estar en el mercado”, señala el director comercial que apunta a que la mayor parte de la producción se quede en España y, a ser posible, suministrar al Sergas. “El objetivo del proyecto era llenar el vacío de fabricación que había en Galicia y nos gustaría poder abastecer al mercado español porque también tenemos demanda de varios países”, señala.


Galmask ha invertido 600.000 euros, con ayuda del Igape, en maquinaria y materias primas y por el momento se han creado 30 puestos de trabajo directos a los que, con toda probabilidad, se sumarán más dada las buenas previsiones de producción.

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