Antes del inicio del primero estado de alarma, hacía semanas que resultaba imposible encontrar mascarillas FPP2. Afortunadamente, la carencia es muchísimo menor ahora. En parte, gracias a Galmask, una iniciativa gallega que comercializa FPP3, las mascarillas clasificadas como equipos de protección individual (EPI) con mayores exigencias de filtrado.

En concreto, para lograr que te certifiquen una mascarilla como FPP2 hay que demostrar, entre otros requisitos, una protección de salida y una de entrada superior al 94%. Para las mascarillas FPP3 el requisito es superior, el 99%, tanto de entrada y salida.

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